martes, febrero 17, 2026
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La raza Bovina Criollo consolida su lugar en el rodeo nacional

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El Bovino Criollo Argentino consolida un rol estratégico dentro de la ganadería nacional a partir de un conjunto de atributos que responden de manera directa a las demandas de los sistemas productivos actuales. Se trata de una raza que combina adaptación, funcionalidad y capacidad productiva, tanto en uso en pureza como en esquemas de cruzamiento. Una genética que se las trae.

Uno de los principales diferenciales del Bovino Criollo es su comportamiento estable en condiciones donde otras alternativas no logran resultados consistentes. En sistemas exigentes, la raza muestra una respuesta productiva sostenida, asociada a su rusticidad, fertilidad, facilidad de parto, sanidad y mansedumbre. Estos rasgos resultan claves para planteos de cría en contextos límite.

“El uso del Bovino Criollo en pureza permite conformar rodeos funcionales, con buena eficiencia reproductiva y estabilidad productiva en el tiempo”, señaló Reising. Su fertilidad y longevidad favorecen la permanencia de las vacas en el rodeo, mientras que el temperamento dócil y la habilidad materna simplifican el manejo y aseguran altas tasas de destete.

“Estos rasgos hacen del Criollo una opción concreta para productores que priorizan eficiencia y regularidad productiva”, subrayó el investigador.

El potencial en cruzamientos

En paralelo, el uso del Criollo en cruzamientos se consolida como una estrategia de alto impacto técnico. La raza imprime características que mejoran el comportamiento general del rodeo, tanto en términos reproductivos como de adaptación al ambiente.

“El cruzamiento con Criollo es una herramienta muy importante y todavía poco utilizada a escala nacional. Aporta rusticidad, facilidad de parto y funcionalidad, y eso marca una diferencia clara”, afirmó Reising.

La amplia distribución geográfica del Bovino Criollo —desde el norte hasta el sur del país— es una evidencia concreta de su capacidad de adaptación a distintos esquemas productivos. Esta plasticidad se explica por su variabilidad genética y por un prolongado proceso de selección natural y antrópica que consolidó rasgos de eficiencia y estabilidad.

“Esa variabilidad es uno de los principales activos de la raza y la base para pensar en mejora y selección”, indicó el investigador.

El aporte del INTA, un pilar estratégico

El trabajo institucional cumple un rol central en la consolidación de la raza. Desde hace décadas, el INTA desarrolla tareas de investigación, caracterización y conservación del Bovino Criollo con el objetivo de fortalecer su utilización productiva.

En ese marco funciona la Red de Bancos de Conservación y Mejoramiento del Bovino Criollo Argentino, que articula cuatro bancos in vivo y un banco de crioconservación distribuidos en distintas regiones del país. La estrategia común apunta a monitorear la variabilidad genética, evaluar tendencias y avanzar en procesos de selección.

“Trabajamos con información genealógica y productiva que permite evaluar la performance de la raza en diferentes condiciones”, explicó Reising. Esta tarea se apoya en una plataforma de gestión de datos desarrollada por el INTA, que integra información a escala de rodeo y poblacional, y que también está disponible para productores que se suman como bancos vinculados.

“La información ordenada y analizada es una herramienta clave para la toma de decisiones”, destacó.

El vínculo con el sector productivo se refuerza a través de la provisión de reproductores y del flujo genético entre los bancos y los rodeos comerciales. A ello se suma el desarrollo de material reproductivo crioconservado, que ampliará el acceso a la genética criolla y potenciará su incorporación en distintos sistemas ganaderos. “El objetivo es que la raza se conserve a través del uso, integrada plenamente a los sistemas productivos”, concluyó Reising. (fuente AgroClave)

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