Advierten que la lechería aguarda respuestas urgentes

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En algunos casos, las industrias ni siquiera retiran la materia prima porque el mercado está saturado.

 

Lo que se temía desde hace tiempo, comenzó a suceder en esta región del país. Tal como lo reflejara El Litoral en sus páginas, la Cooperativa Limitada de Tamberos El Molino, con sede en Esperanza, fue la primera afectada con la decisión de las industrias lácteas de no retirar la materia prima. En otras palabras, en estos momentos las empresas no necesitan de la leche porque el sector atraviesa una crisis profunda y el mercado está saturado.

Según advierten los productores, la situación es terminal. No sólo porque no tienen dónde colocar su producción sino, además, porque ni siquiera saben cuánto cobrarán por la leche entregada a las industrias durante el mes pasado. Aunque cueste creerlo, históricamente los productores entregaron la materia prima sin saber cuánto terminarán cobrando por ella.

A fines de julio pasado, comenzaron a multiplicarse las imágenes de camiones arrojando leche en las alcantarillas rurales de distintos puntos de la provincia de Santa Fe. Fue entonces cuando, ante la presión de los distintos actores relacionados con el sector, el gobierno nacional generó una instancia de diálogo. Alcanzaron un acuerdo, pero se trató simplemente de un convenio a corto plazo: se planteaba que las empresas volverían a pagar a los productores los precios que venían abonando antes de esta crisis, sólo en la medida de sus posibilidades.

La realidad demostró que no solamente resultó imposible cumplir con aquel compromiso, sino que el nivel de comercialización es tan bajo que la industria ni siquiera necesita de la leche.

El sector atraviesa una crisis a escala mundial, debido a variantes en los principales mercados de consumo y a condiciones que provocaron una sobreproducción que derivó en la inevitable caída de los precios internacionales. Este escenario impactó sobre las empresas argentinas -el 70% de la producción lechera se consume en el país y el resto se vende al exterior-.

Pero eso no es todo. Además, los productores argentinos vienen sufriendo las lógicas consecuencias de los incrementos en sus costos, generados por una inflación crónica que castiga al país desde hace ocho años. Eso sí: a pesar de la baja de los precios que sufre la producción lechera, en las góndolas de los supermercados nada parece haber cambiado. Incluso, algunos precios continúan subiendo.

Por lógicas cuestiones climáticas, la producción de leche se incrementará en primavera, lo que profundizará la actual saturación del mercado y presionará los precios a la baja.

Cuando apenas restan tres meses para la finalización del mandato de Cristina Fernández, el gobierno no parece estar dispuesto a tomar medidas que, al menos, contribuyan a moderar el impacto de la crisis que golpea a distintos sectores de la producción.

En este difícil contexto, desde la provincia de Santa Fe se elevará a la Nación una propuesta para poder exportar y descomprimir el mercado doméstico. Si bien el documento no está definido aún, comenzaron a trascender algunos detalles.

Aunque se requieren soluciones de fondo, a mediano y largo plazo; la coyuntura exige acciones inmediatas. Es que, para numerosos tamberos, en este contexto las horas parecen estar contadas.