Después de la lluvia se comienzan a recuperar los cultivos en el centro y norte santafesino

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En un nuevo informe semanal de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, a través de su Sistema de Estimaciones Agrícolas, manifiesta que “hubo escenarios ambientales muy favorables para la prolongación o consolidación de la recuperación y el cambio de los plantíos en sus distintos estados fenológicos, como así también en sus aspectos generales”, dice el trabajo.

Esta semana que transcurrió, destaca la entidad, se caracterizó por inestabilidad y las lluvias se concretaron en toda la superficie del área de estudio, con una distribución geográfica muy heterogénea al igual que los milímetros caídos. Luego cambiaron las condiciones de tiempo a días soleados, vientos leves de dirección sur – suroeste, temperaturas diarias medias a bajas que fueron incrementándose con el transcurso de las jornadas hasta mediados de esta semana”.

Para el desagregado de los cultivos, la Bolsa santafesina, indica que en el caso del girasol se frenó la recolección. En general, los rendimientos promedios se mantuvieron o fluctuaron entre valores mínimos de 10 – 12 a 14 quintales por hectárea y rendimientos máximos de 30 a 32 quintales, con lotes puntuales de 34 quintales.

Para el maíz temprano, continuó evidenciando el impacto del clima, fundamentalmente en las etapas finales de su desarrollo y con una muy heterogénea reacción al cambio climático que se produjo.

En la medida que fueron mejorando las condiciones ambientales, se prosiguió con el movimiento de equipos de picado/embolsado en las áreas de influencia de las cuencas lecheras, con menor ritmo, y lentamente también avanzó la trilla con destino a grano comercial.

Donde el déficit hídrico y estrés térmico sufrido por los algodonales fue intenso, advierte, los rendimientos se verían afectados a la hora de la cosecha, por importante daño en el número de cápsulas retenidas o caída prematura de hojas, escaso crecimiento y generación de estructuras reproductivas.

Soja

La soja tuvo un rápida reacción a las precipitaciones de los últimas semanas. La de primera mejoró en un 90% de los casos, mientras que la de segunda en un 70% de las situaciones.

En el caso de la soja sembrada temprano, destaca la Bolsa, “el impacto de la ausencia de precipitaciones y el elevado régimen térmico durante los primeros 16 días del año, dejó indicadores muy marcados, tales como, limitaciones en el crecimiento de las plantas, amarillamiento o marchitamiento de las hojas basales y en lotes puntuales”.

Para la soja tardía, agregó la entidad, un 20 % reaccionó más lentamente, dadas las precipitaciones irregulares y la etapa fenológica en que se encontraban. El 10% restante se detectó en situación irreversible, con pérdida de plantas por mortandad, especialmente en los lotes con limitaciones edáficas. (fuente Infocampo)