Las lluvias de abril fueron ‘auspiciosas’ para la siembra fina

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La cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la Facultad de Agronomía de la UBA indicó que las precipitaciones de abril revirtieron las condiciones de sequía en el norte del Litoral, pero no en el centro del país.

A su vez, los suelos se recargaron de agua hacia el este del área agrícola, algo auspicioso ante la inminente siembra de los cereales de invierno.

Por otra parte, las condiciones de sequía redujeron los rendimientos del maíz y el girasol a niveles menores a los esperados en distintas regiones de la Argentina.

Según Liliana Spescha, docente de Climatología y Fenología Agrícolas en la Fauba, las lluvias que cayeron en abril superaron los valores normales en el sudeste y el sudoeste de la Región Pampeana, al igual que en el extremo norte de la Mesopotamia. A su vez, fueron suficientes para revertir la sequía que se venía registrando en el norte del Litoral. Esta situación “hace prever un buen inicio de la futura campaña fina 2022/2023”.

“Sin embargo, no hay que perder de vista que el noroeste de la Región Pampeana continúa en situación de sequía”, advirtió Spescha, coautora del informe junto con Adela Veliz y María Elena Fernández Long, docentes de la misma cátedra.

Por su parte, Adela Veliz puntualizó que una parte importante de la provincia de Córdoba presenta condiciones de déficit de agua del suelo. “Las lluvias no fueron suficientes para recargar el perfil, ya que si bien hubo mejoras significativas, con el avance del otoño resulta más difícil que se registren lluvias abundantes sobre el oeste del país, y las probabilidades de una mejora son bajas”.

El informe destaca que los resultados de la campaña girasolera 2021/2022 arrojaron rendimientos menores a los esperados en el sur y en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Esto fue producto de las condiciones deficitarias de humedad en el suelo y de las temperaturas elevadas durante enero, que provocaron un estrés termohídrico y fallas en la polinización. En cuanto al maíz, la sequía de enero también impactó en los resultados; se estima una producción de 49 millones de toneladas, 3,5 millones de toneladas menos que la campaña anterior.

La Niña

Fernández Long afirmó que a principios de abril, el International Research Institute for Climate and Society difundió su pronóstico para el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur, en el que anuncia una probabilidad del 73% de que durante mayo, junio y julio continúen las condiciones de La Niña.

“Pero los registros revelan que esas terceras Niñas -por lo menos en el mes de septiembre, cuando se aproxima el inicio de la campaña gruesa en nuestro país- no resultaron en anomalías importantes de las precipitaciones”, alentó. (fuente Noticias AgroPecuarias)