Cría Bovina Intensiva: la rentabilidad de la ganadería en campos agrícolas

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El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina realizó en el Colegio Salesiano de Venado Tuerto su segunda Jornada a Campo del año con la consigna “Sistemas Ganaderos de Alta Producción”, en la cual se enumeraron los logros del manejo ganadero denominado Cría Bovina Intensiva a los 20 años de su presentación.

El CBI surgió en el INTA Venado Tuerto y propone hacer ganadería de cría en las mejores zonas agrícolas para darle una mayor sustentabilidad a todo el sistema, tanto en lo ambiental como en lo económico. 

“El sistema nació de la necesidad de salir de la sojización y del monocultivo que si bien era un negocio de alta rentabilidad generó problemas como la degradación del suelo, la contaminación ambiental por los agroquímicos, pérdida de biodiversidad, deterioro de estructuras productivas y éxodo rural, expulsando productores y mano de obra especializada”, enumeró el veterinario Martín Correa Luna durante su presentación en la Jornada a Campo del Ipcva.

Correa Luna, uno de los creadores de la CBI, describió que el manejo consiste en “ir rotando los suelos con soja, maíz y pasturas de alta producción”, sumando la aplicación de tecnologías probadas para mejorar y elevar la producción ganadera.

La alimentación es pastoril basada en alfalfa consociada con festuca u otras gramíneas templadas. “Se debe apuntar a la máxima producción de forraje para lograr altas cargas animales durante la vida útil de la pastura, que no debe ser menor a 4 años”.

La carga ganadera se mantiene durante 6 u 8 meses en la pastura en la etapa de lactancia-servicio (primavera-verano) momento de mayores necesidades nutricionales de las vacas.

En el cálculo de Correa Luna, una alfalfa en el sur de Santa Fe puede dar una producción anual de forraje de 17 toneladas de materia seca, con una eficiencia de cosecha de 66% bajo pastoreo directo; lo cual habilitaría tener una carga de 5 vacas por hectárea cuando están los animales en plena lactancia.

Cuando la oferta forrajera decae en otoño-invierno (cuando las vacas están secas) el recurso debe ser complementado. En este sentido, el veterinario planteó algunas alternativas. La primera, el pastoreo en rastrojos de maíz y soja (“la forma más económica de suplementar”). La aclaración es evitar el barbecho químico. Con este sistema, “el pastoreo de rastrojos se integra a la agricultura y ambas actividades se benefician sin aumentar costos directos para ninguna”.

Otra alternativa es la siembra temprana de avena antes de cosechar la soja: cuando la oleaginosa se levante la avena ya estará disponible para ser pastoreada junto al rastrojo.

Una alternativa más es la de complementar con silaje de maíz que, en los números del consultor, sigue representando un esquema “rentable” a pesar de los costos de implantación, fertilización y protección del cultivo (y aún puede reemplazarse por sorgo, que es más económico).

Economía

“Hace 20 años –cuando se presentó la CBI- el ternero estaba a 40 centavos de dólar y la soja en 600 dólares, y éramos competitivos: la vaca de cría nos daba una rentabilidad comparable a 30 qq/ha de soja. Hoy el valor del ternero está en 3 dólares”, remarcó Correa Luna.

En márgenes brutos, el negocio actual está entre 1.000 y 1.500 dólares por hectárea.

“Son resultados importantes porque hacemos producciones muy altas con costos muy bajos. Y es sostenible porque funciona aún en años de sequía como estos”.

“Si la alfalfa se maneja bien, se pueden lograr 20-25 toneladas de materia seca de pasto. Es cómo lograr 120 quintales de maíz y 40 quintales de soja”, remarcó.

La CBI se armó entre el Inta y un grupo de productores de Venado Tuerto; con los años fue replicada en La Carlota, Lincoln, Los Toldos, Roldán y Máximo Paz, entre otros. “No nos gusta hablar de campos agrícolas y de cría. Hay campos agrícolas o no agrícolas, los campos ganaderos puede ser todos”, concluyó Correa Luna. (fuente Noticias AgroPecuarias)